miércoles, 22 de junio de 2016

Desnudando a la bestia: Tiger Rose II





Mantengo la mirada firme. Elevo la copa hasta mis labios, imitando la evasión a esa zona de la que soy testigo. Dejo que el líquido entre y ayude a anestesiar esta molestia que emana de mi cuerpo y que con cada nuevo descubrimiento del que soy testigo, se mueve más rápido, más ágil y con más conocimiento hasta detenerse en mis manos, de donde ya no puede salir. Suelto la copa y cierro los puños, procurando contenerlo. Se hace más difícil respirar. Doy un paso atrás, ocultándome bajo la oscuridad. ¿Cuándo me he convertido en un mirón?


Sé lo que quiero, y lo que quiero me está quebrando por dentro, por no tenerla a mi lado. No me importa pagar cualquier precio, siempre que ella esté a mi lado, siempre que vuelva a quererme a su lado. 


¡La Bestia lo confiesa todo!


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