martes, 5 de julio de 2016

Estoy cansada, el día ha sido demasiado largo y siempre queda algo que ultimar cuando las luces se apagan. La comida de mañana, hay que hacer la lista de la compra, tender la ropa, recoger los juguetes que han quedado diseminados por el salón... 
Quizás el tiempo es demasiado escaso, quizás la percepción de este ha mutado en los años que han pasado desde que era inocente. En los últimos días la política, los atentados, la moral... los sucesos no dejan de sucederse (valga la redundancia) mostrando un mundo deteriorado. Sin embargo la historia que parece esconderse en cualquier esquina nos demuestra que tan solo ahora se habla con menos miedo y a veces ignorancia... Perdón por esta diatriba de palabras inconexas...
Hace unos días escuché el relato de una mujer que a voz de grito explicaba que todas las madres son buenas y quieren a sus hijos por naturaleza. He de reconocer que eso me dolió profundamente... No opino lo mismo y lo digo con todo conocimiento de causa. No nos confundamos, yo amo y amaré a mis hijos con toda el alma, pero he visto demasiado para confiar en esa falacia... 
El problema es que los niños no hablan. El miedo tiende a acallar y el tiempo nos hace pensar que ya es pasado... Tendemos a confiar y ese es quizás un gran problema. Damos por sentado la bondad de las personas, todos parecemos conocer a todos, cuando en mi más sincera opinión nunca llegamos a conocernos a nosotros mismos...
¿Por qué digo esto? Realmente como ya he dicho estoy cansada, y aterrada. Temo por el futuro de mis hijos, por su seguridad, por su comodidad, por sus profesores, por sus compañeros, por sus jefes... El temor que nace en una madre de verdad y que te hace cuestionar la humanidad cuando en las noticias se oyen cosas como "Madre tira a su hija de seis años por el balcón" "Padre quema a sus hijas como venganza a su mujer" "Mujer mata a su hija a la que había adoptado por conveniencia" He de decir que los titulares no son reales, las historias si.
Perdonen si mis palabras les han molestado, si mi propias vivencias me han vuelto desconfiada, o si el texto les ha incomodado. Griten sin embargo si dudan que la vecina del segundo le pega a su hijo, llamen si en la calle un niño es agredido, impónganse cuando un alumno agreda a otro... 

Quizás usted nunca fue la víctima, tal vez su sangre no ha manchado las manos de nadie, pero mire hacia el futuro de quienes ama y vea que sus acciones formarán parte de él.




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