miércoles, 21 de septiembre de 2016

Seres malditos (el origen) Eba Martín Muñoz


Buenas noches mis soñadores, tengo nueva reseña!!! Esta vez es una autora novel que aseguro no dejará a nadie indiferente. ¿Empezamos?

Antes de nada decir que, aunque me odiéis, empiezo a descubrir más talento en pequeños escritores que en los que se creen consagrados. No me ataquéis demasiado por estas palabras... 

Y como siempre toca hacerse la pregunta de oro, ¿Cómo me siento respecto a este libro? porque al final siempre te queda el regustillo, ese sentimiento que vuelve a ti cada vez que piensas en él; unas veces como tiempo perdido, otras de manera indiferente, el título queda relegado y olvidado, y finalmente las que menos, pero más importante cuando te enamora. ¿Qué he sentido? Pues me he enamorado, aunque he de reconocer que de una manera diferente a cualquier otro libro que haya leído últimamente.

Para mi Eba es una autora fresca, ágil, sincera y descarnada, que sin adornos te tele transporta a donde quieres, moviendo tu mente acorde a los saltos temporales que completan la historia de manera progresiva sin llegar a desvelar un misterio que tan solo intuyes. He de confesar que me recuerda a A. R. Cid en su manera de escribir, capítulos cortos, sin descripciones manidas, con una agilidad en la trama que te impide dejar el libro. He leído 500 páginas en menos de dos días.... estoy enferma...

En un principio lo tomé como un pasatiempo, con la esperanza de evadirme durante unas horas de mi día a día y pasar un buen rato. Pensaba acomodarme en una historia romántica, erótica... ¡Qué tonta! Toda idea preconcebida quedó relegada en los primeros capítulos, llegué incluso a pensar en una novela gráfica por la claridad con la que las imágenes se formaban bajo sus palabras. No me sentí identificada con los personajes y eso hizo que al principio me sintiera ajena, y no por ello menos interesada, y aun así con el paso de las páginas me vi atrapada.

¡Me he liado de nuevo! ¿Cómo podría resumir el bullicio de mi cabeza? Simple, es una autora diferente que trae una historia diferente, que no dejará a nadie sin opinión y sinceramente apuesto por ella. Se nota como pasito a pasito al fin se dejan atrás las incansables descripciones para dar paso a la frescura, a las palabras directas que llaman a cada cosa por su nombre. ¡Pasé de verme ante una historia para adolescentes a verme en una película cruda, envolvente y con altas dosis de misterio!

El vampiro, humano en el fondo. La bruja malvada, una fiera madre. La asesina, una mujer enamorada. La complejidad de unos personajes atrayentes. Enhorabuena de verdad!! He sin embargo de decir que hay una página, más bien un párrafo que he odiado. ¿Por qué? no me gustó que la pelirroja quisiera que el "monitor" siguiera haciendo de las suyas, una violación no solamente es mearse en las sábanas. Quizás en el fondo lo que me duele es que es posible que la gente reaccione así, tal vez nunca vaya a ser objetiva en eso, pero lo que sí puedo decir es que esos niños no callarían por amor a eses hogar o perder a sus compañeros, sino vergüenza. Ella no sufrió ese tipo de atenciones, ellos al fin y al cabo quedaron al margen, pero es un tema complejo... 

¿Por lo demás? ¡Que c___ esperáis para leerla?

Besitos voladores y felicidades a esta GRAN escritora, te aseguro que devoraré la segunda parte y en breves tendremos otra reseña más.



domingo, 4 de septiembre de 2016

A veces siento el viento contra mi mejilla y sonrío, al igual que una tonta, inexperta ante las caricias fortuitas y sorprendida por el contacto. 
Hace dos días desde mi encuentro en la cafetería con aquel hombre de ojos azules, todavía puedo sentir sus dedos recorriendo mi muñeca. Él no es como los demás, al menos no en mi mente, allí donde mis pesares descansan él se ha regido ganador.

Cada noche me tiendo sobre la cama y sonrío. Sé que cuando cierre los ojos le volveré a ver. Tal vez hoy nos besemos, realmente no tiene importancia. Ayer él me acarició de manera exquisita, a través de mis dedos recorrió mi cuerpo y masajeó los moratones. No tuve que explicarle lo que me había pasado ni esconder las cicatrices, él tampoco me reclamó nada. Traté de sonreír ante tanta ternura, de sentir alegría, y sin embargo mezcladas con aquel orgasmo arrebatador las lágrimas me sacudieron.

He de volver. Deseo, anhelo verle con todas mis fuerzas... ¿Y qué si él me descubre y me mata? ¿Sigo viva realmente a su lado? Es cobardía, lo sé. Debería cruzar la puerta y marcharme, pero quizás lo poco que me quedan sean estos golpes, y las cada vez más escasas disculpas. En ocasiones me veo a mi misma recordando, tantas buenas palabras que auguraban un gran futuro. El destino es un niño travieso y sin proponérselo que me hecho la zancadilla...

¿Debería sentirme culpable por desear a otro hombre? ¿Debería sentirme mal por no quererle más a mi lado?

Solo con recordar aquellos ojos cielo siento como me humedezco, mis mejillas sonrojadas casi me delataron cuando Juan llegó a casa. Una pequeña mentira y la fiebre como escusa. No trató de comprobarlo, ni se interesó más en mi estado. Se quitó la chaqueta, me miró de arriba a abajo y se sentó a ver la televisión. ¿Es eso lo que quiere? Mejor, no soportaría que estropeara la huella, que aunque en sueños, ha tatuado sobre mi piel Paul. Todavía siento los últimos efectos del orgasmo, demasiado sensible para los pantalones me he puesto una falda larga, y aun así varios escalofríos me han hecho sonreír. 

Mañana volveré a la cafetería ¿Me seguirá esperando?
El primer día en el que lo vi era lunes, tal vez martes. Llovía. Las nubes negras danzaban sobre mi cabeza augurando protestas. Me encanta correr bajo las gotas, refrescantes y curativas, de la lluvia. Aquel día estaba llorando, al igual que muchos otros dentro de una atormentada vida, y mis propias gotitas saladas se camuflaban. 

Un hombre a lo lejos observaba mi carrera. Sobre un libro, guarecido en la cafetería de la esquina, tan solo levantó la vista y sonrió, me sonrió a mi. Mi vista estaba nublada, apenas logré verle, pero sentí la electricidad paralizar mi cuerpo y me encontré buscando sus ojos. En silencio mi cuerpo caminó hacia él. No quería hablarle, en realidad no tenía ganas ni de gesticular, y aun así mis pasos franquearon la puerta y se dirigieron hacia la mesa de la esquina.

- ¿Qué quieres tomar? - Era rubia. Una de esas modelos que deciden ser camareras, pero simpática. Por un segundo desee ser ella, perfecta y estilizada, dentro de aquella minifalda vaquera y aquel top blanco, pero dejé que mi mente la olvidara rápidamente cuando mis ojos le buscaron a él.

- Un zumo de naranja.

- En seguida. - Realmente era preciosa. No pude evitar fijarme en la forma en la que sus redondeadas caderas mecían aquellas piernas infinitas. Suspiré cansada. Harta de mis cavilaciones dejé que mi cuerpo descansara y cerré los ojos.

- ¿Puedo unirme? - Era una voz tranquila, pero se introdujo en mis terminaciones nerviosas y terminó de adormecerlas. 

Entreabrí los ojos y le observé. Estaba allí parado, con una sonrisa apaciguadora sobre el rostro y pendiente del más mínimo movimiento por mi parte. Esperaba una respuesta, sin embargo no parecía molesto por mi silencio,

- No creo ser una buena compañía.

- ¿Eso es un si? - Se sentó suavemente a mi lado. Su perfume me golpeó la cara y me hizo suspirar. Olía a hombre, aftershafe y vida. Tuve el impulso de inhalar su aroma y disfrutarlo, pero tan solo le sonreí de medio lado. - Me llamo Paul por cierto. - Su mano, firme y antecesora de un brazo fibroso y musculado, se acercó dispuesta a enlazarse con la mía.

- Yo soy Sofía. - Estaba temblando. La ropa empapada, actuó de lastre y me mantuvo en el suelo, mientras mis dedos le aceptaron en una efímera caricia. 

- Encantado de conocerte, Sofía. - Quizás fue la forma en la que susurró mi nombre, tal vez el toque de sus dedos que trazaron dos circunferencias perfectas sobre mi muñeca, pero me sentí caer.

Mi mente ya cansada se preguntó si aquello estaba bien. Besarle fue mi primer impulso, pero mi mente me retuvo en el último momento.

- Gracias.

Incapaz de seguir allí, me levante y me acerqué a él. Sorprendido, dejó que mi mano huyera de su caricia y me miró a los ojos. 

Por un instante quise gritar, guarecerme en unas caricias desconocidas que aplacaran los golpes de mi piel. Relatar mis derrotas y olvidarle después, un confidente desconocido que me mantuviera a flote al menos unas horas, pero después me arrepentiría, me sentiría sucia. 

- Tengo que irme.

- Entiendo. - Era imposible que eso fuera verdad. - ¿Nos vemos aquí mañana? - Tendría que decir que no...

- Claro.

sábado, 3 de septiembre de 2016


El grito de los murcielagos, Jesús Carnerero


261 páginas
Disponible en kindle Unlimited
2.99€ e-book

Buenas noches soñadores... tengo otro libro para reseñar entre los dedos... jajajaja. ¿Conocéis al autor? ¿La habéis leído?
He de comentar que al leer la sinopsis me ha entrado curiosidad, ya que al contrario que con la mayoría de los libros no se me ocurre lo que me voy a encontrar... pero por ahora la única opinión que tiene es un 5 de 5, así que pinta bien ¿no?

Sinopsis:

La rutina de un joven que sobrevive a trompicones trabajando como camarero, y que sólo piensa en escribir y en vivir de lo que escribe —compaginando a duras penas vocación con obligación—, se verá trastocada con el regreso de un viejo amigo, Víctor, quien con su extraño comportamiento lo acabará empujando al borde del precipicio de la cordura, la que Víctor parece haber perdido en alguna parte del camino hacia la adultez, hasta llegar a un extremo patético, casi surreal, del que el protagonista únicamente podrá librarse deshaciéndose con contundencia de esa amistad y de su recuerdo. 
Una historia sobre escritura y amistad, soledad y amor, sueños y vida, lucha y cansancio, letras y realidad. 


«Escribe. Y cuando no estés escribiendo, piensa en escribir». 


«Obra urbana e intimista, con un toque intenso de novela negra; se trata de un trabajo fulminante, cumbre y clave en la carrera literaria de este joven y prometedor autor independiente». Miriam Beizana Vigo (Marafariña, Todas las horas mueren)


Besitos voladores!!!!